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Antes de Freud: cómo Francia ayudó a inventar la psicología moderna


De los salones filosóficos a los laboratorios científicos: los pioneros franceses olvidados que transformaron el estudio de la mente humana


Hoy, la psicología está en todas partes. Su lenguaje se ha incorporado a la conversación cotidiana. Términos como trauma, ansiedad, resiliencia, memoria, personalidad y sesgo inconsciente aparecen con frecuencia en periódicos, redes sociales, aulas y entornos laborales. Cada año, las universidades gradúan a miles de estudiantes de psicología, mientras que psicólogos y psicoanalistas siguen figurando entre los especialistas más consultados en el debate público. Sin embargo, pocas personas se detienen a formular una pregunta sencilla: ¿de dónde proviene la psicología moderna?


Para muchos, la historia comienza con Sigmund Freud en Viena. Otros pueden pensar en el psicólogo suizo Jean Piaget o en el auge del psicoanálisis durante el siglo XX. Sin embargo, mucho antes de que la psicología se convirtiera en una de las disciplinas más influyentes del mundo, Francia desempeñó un papel fundamental en la transformación del estudio de la mente, pasando de ser una rama de la filosofía a constituirse como un campo científico independiente.



Foto: Gallica BnF
Foto: Gallica BnF

Hoy, gracias a las colecciones digitalizadas de la plataforma Gallica de la Biblioteca Nacional de Francia, los lectores pueden redescubrir este fascinante recorrido intelectual a través de los textos originales que contribuyeron a dar forma a la psicología en Francia entre 1800 y 1950. Es la historia de filósofos, médicos, educadores y científicos que intentaron responder una de las preguntas más antiguas de la humanidad: ¿cuál es la naturaleza de la mente humana?


Durante siglos, las cuestiones relacionadas con la memoria, la percepción, las emociones y la conciencia pertenecieron principalmente al ámbito de la filosofía. Desde la Antigüedad hasta la Ilustración, los pensadores debatieron acerca de la naturaleza del alma, la razón y el comportamiento humano, pero la psicología tal como la entendemos hoy todavía no existía. El siglo XIX cambió esa realidad para siempre.


A medida que los métodos científicos transformaban disciplinas como la biología, la química y la medicina, los estudiosos comenzaron a aplicar enfoques similares al estudio de la vida mental. En Francia, este movimiento se desarrolló durante un período de extraordinaria efervescencia intelectual, marcado por la rápida industrialización, las convulsiones políticas y los avances de la investigación científica.


Una de las primeras figuras de esta transición fue Théodule Ribot, considerado con frecuencia uno de los fundadores de la psicología francesa moderna. A finales del siglo XIX, Ribot sostenía que el estudio de los procesos mentales debía basarse en la observación y la experimentación, y no únicamente en la especulación filosófica.



La psicología francesa emergió como una disciplina científica independiente a finales del siglo XIX, impulsada por figuras como Théodule Ribot (en esta fotografía), Pierre Janet y Alfred Binet. Foto: Gallica BnF.
La psicología francesa emergió como una disciplina científica independiente a finales del siglo XIX, impulsada por figuras como Théodule Ribot (en esta fotografía), Pierre Janet y Alfred Binet. Foto: Gallica BnF.

Sus investigaciones sobre la memoria, la atención y la personalidad contribuyeron a consolidar la psicología como una disciplina científica autónoma. En 1888 se convirtió en el primer profesor de psicología experimental y comparada del prestigioso Collège de France, un hito que simbolizó la creciente legitimidad del campo. Ribot pertenecía a una generación de académicos decididos a llevar la psicología más allá de las teorías abstractas para orientarla hacia fenómenos observables y medibles.



Portada digitalizada de Ribot's La Psychologie anglaise contemporaine. Foto: Gallica BnF.
Portada digitalizada de Ribot's La Psychologie anglaise contemporaine. Foto: Gallica BnF.

Entre ellos se encontraba Pierre Janet, cuyos estudios pioneros sobre la histeria, el trauma, la disociación y los procesos mentales subconscientes anticiparon muchos de los temas que posteriormente se asociarían con Freud. Las observaciones de Janet sobre los pacientes de los hospitales parisinos lo llevaron a explorar cómo las experiencias traumáticas podían influir en la conducta de formas que permanecían fuera de la conciencia.


Aunque Freud alcanzaría una notoriedad internacional mucho mayor, numerosos historiadores reconocen hoy a Janet como uno de los pensadores psicológicos más originales de su época. Otra figura de enorme influencia fue Alfred Binet, cuya obra continúa teniendo repercusión en la educación de todo el mundo. Conocido principalmente por desarrollar una de las primeras pruebas prácticas de inteligencia a comienzos del siglo XX, Binet buscó comprender cómo aprenden los niños y cómo desarrollan sus capacidades cognitivas. Sus investigaciones sentaron las bases de la psicología educativa moderna y de la evaluación de la inteligencia, campos que siguen siendo fundamentales dentro de la psicología contemporánea.


Francia también se convirtió en un laboratorio privilegiado para explorar la relación entre la medicina y la mente. En el célebre Hospital de la Salpêtrière, el neurólogo Jean-Martin Charcot llevó a cabo investigaciones revolucionarias sobre la histeria y los trastornos neurológicos. Sus conferencias públicas atraían a médicos, investigadores, artistas e intelectuales de toda Europa, entre ellos un joven Freud, que estudió bajo su tutela durante la década de 1880.



En la Salpêtrière de París, Jean-Martin Charcot transformó el estudio de los trastornos neurológicos y psicológicos. Église Saint-Louis - Hôpital Pitié-Salpêtrière - Paris. Foto: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Chapelle_Saint-Louis_de_la_Salp
En la Salpêtrière de París, Jean-Martin Charcot transformó el estudio de los trastornos neurológicos y psicológicos. Église Saint-Louis - Hôpital Pitié-Salpêtrière - Paris. Foto: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Chapelle_Saint-Louis_de_la_Salp

El trabajo de Charcot contribuyó a cuestionar las explicaciones simplistas sobre las enfermedades mentales y favoreció una comprensión más profunda de las complejas interacciones entre cerebro, cuerpo y conducta.


A comienzos del siglo XX, la psicología ya se había consolidado firmemente dentro de la vida académica francesa. Las universidades crearon cursos especializados, las revistas científicas proliferaron y surgieron instituciones profesionales destinadas a apoyar la investigación y la formación.


Al mismo tiempo, el psicoanálisis comenzó a ganar influencia. Los escritos de Freud fueron traducidos al francés y despertaron un interés creciente entre intelectuales, médicos y escritores. El movimiento alcanzó legitimidad institucional con la fundación de la Sociedad Psicoanalítica de París en 1926, marcando un capítulo importante en el desarrollo del pensamiento psicoanalítico en Francia. Sin embargo, la historia de la psicología francesa no es únicamente la historia de teorías e instituciones. También constituye un reflejo de transformaciones culturales y sociales más amplias.




El auge de la psicología coincidió con profundos cambios en la forma en que las personas se comprendían a sí mismas. La industrialización, la urbanización, la secularización y los avances de la medicina contribuyeron a nuevas maneras de pensar la identidad, el comportamiento, la infancia, la educación y la salud mental. La psicología surgió no solo como una ciencia, sino también como un nuevo lenguaje para describir la experiencia humana.

Su influencia pronto trascendió las universidades y los hospitales.


Escritores, educadores, reformadores sociales y responsables políticos comenzaron a recurrir cada vez más a los conceptos psicológicos para comprender la vida moderna. Preguntas que antes estaban reservadas a los filósofos se transformaron en asuntos de interés público. ¿Qué configura la personalidad? ¿Cómo influyen los recuerdos en la conducta? ¿Puede medirse la inteligencia? ¿Qué papel desempeña la infancia en la vida adulta?


Estos debates siguen siendo sorprendentemente actuales. La psicología moderna continúa evolucionando a través de la neurociencia, las ciencias cognitivas, la inteligencia artificial y la investigación conductual. Sin embargo, muchas de las cuestiones exploradas por los psicólogos franceses de los siglos XIX y comienzos del XX permanecen en el centro de las investigaciones contemporáneas. Lo que revela la extraordinaria colección de Gallica es que la historia de la psicología no es únicamente una historia científica. Es también una historia cultural.


Nos recuerda que comprender la mente humana siempre ha sido uno de los proyectos más ambiciosos de la civilización. Mucho antes de que la psicología se convirtiera en una disciplina global, pensadores franceses contribuyeron a sentar sus fundamentos, transformando antiguas preguntas filosóficas en un campo de investigación que continúa moldeando nuestra comprensión de nosotros mismos.


En una época cada vez más preocupada por la salud mental, el bienestar emocional y el comportamiento humano, su legado resulta más relevante que nunca.


Fuentes


  • Gallica, Bibliothèque nationale de France, La psychologie en France (1800–1950)

  • Bibliothèque nationale de France (BnF)

  • Archivos del Collège de France

  • Obras históricas Théodule Ribot, Pierre Janet, Alfred Binet, and Jean-Martin Charcot

  • Archivos de la Sociedad Psicoanalítica de Paris

  • Historia académica francesa de la psicología y el psicoanálisis

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