Nuevo álbum de un músico colombiano: «The Art of Less» — Samuel Torres y la libertad de los tres
- Emily Horton

- 27 mar
- 3 Min. de lectura
En el panorama actual del jazz maximalista, optar por la contención adquiere un carácter casi subversivo.
Para Samuel Torres —un músico cuya trayectoria abarca desde composiciones sinfónicas hasta arreglos para big band—, la decisión de reducir su lenguaje a tres instrumentos en Trio Libre no se percibe tanto como un experimento estético, sino como un giro de naturaleza filosófica. Tras años de expansión sonora, el proyecto marca un retorno hacia lo esencial: piano, vibráfono y congas, y una pregunta tan simple como reveladora: ¿cuánta música puede surgir de una formación tan depurada?

Resulta que la respuesta es: bastante.
En el núcleo del álbum se encuentra un trío de equilibrio preciso: la pianista Carmen Staaf, el vibrafonista Felipe Fournier y el propio Torres a las congas. La elección instrumental resulta poco convencional incluso dentro de la flexibilidad del jazz latino. No hay bajo que sostenga la armonía en su forma habitual, ni sección de metales que articule el discurso melódico, ni batería que marque el pulso con familiaridad. En su lugar, cada instrumento amplía su función: el piano oscila entre armonía y ritmo, el vibráfono actúa como un puente sonoro entre la melodía y la textura, y las congas —la voz personal de Torres— asumen tanto el papel de latido como el de narrador.
Lo que emerge de esta configuración no es una sensación de carencia, sino de exposición.
Torres ha descrito el proyecto como un distanciamiento consciente de “la fórmula del jazz latino", tradicionalmente sustentada en capas rítmicas densas, arreglos de metales y una interacción percusiva exuberante. Aquí, en cambio, no hay refugio posible: el silencio adquiere valor estructural, el espacio se convierte en materia compositiva y cada nota debe sostener su propia razón de ser.
Sin embargo, lejos de caer en la austeridad, Trio Libre despliega una intimidad rica y matizada. Más que minimalista, el álbum se aproxima a la lógica de la música de cámara, donde la escucha y la interacción son centrales. El trío opera como un sistema de comunicación constante: una idea planteada desde el piano puede diluirse en la resonancia del vibráfono antes de encontrar resolución en una frase sincopada de conga. La ausencia de una sección rítmica tradicional no debilita el impulso; lo redistribuye, generando un flujo orgánico que redefine el movimiento interno de la música.

Fuente: NPR
Las referencias musicales de Torres dejan entrever la ambición conceptual que sustenta esta aparente sobriedad. Se perciben ecos de Tito Puente —en particular en ciertos gestos rítmicos que evocan clásicos como Oye Como Va—, aunque más como refracción que como cita directa. El linaje se remonta aún más atrás, hasta la arquitectura musical de Johann Sebastian Bach, cuyo pensamiento contrapuntístico y uso del cromatismo el propio Torres ha señalado como fuente de inspiración.
La combinación puede parecer inesperada, pero resulta reveladora: la música de Bach se construye sobre la claridad, sobre la independencia de líneas que, sin embargo, convergen en una estructura coherente. En Trio Libre, Torres parece perseguir un ideal afín dentro del jazz latino: independencia rítmica sin fragmentación, riqueza armónica sin sobrecarga.
El álbum también abre espacio a momentos de notable vulnerabilidad. Una de las piezas, dedicada a su esposa, la violinista Sarah Alden, introduce por primera vez la voz del propio Torres en una grabación. El gesto, directo y sin artificios, contrasta con el enfoque conceptual del proyecto y actúa como un contrapunto íntimo, recordando que la depuración formal puede ser también una vía hacia la claridad emocional.
Previsto para su lanzamiento el 1 de mayo, el álbum marca un nuevo capítulo en una trayectoria que siempre ha desafiado las clasificaciones convencionales. Nacido en Bogotá y forjado a través de colaboraciones con figuras que van de Arturo Sandoval a Chick Corea, Torres ha transitado con naturalidad entre distintas tradiciones, desde los ritmos afrolatinos hasta el jazz contemporáneo y la composición orquestal. Lo que distingue a "Trio Libre" no es un alejamiento de ese recorrido, sino su síntesis.
En un contexto cultural que a menudo asocia la magnitud con la relevancia, Torres propone un argumento en sentido contrario: la limitación como forma de expansión. Al reducir su lenguaje a lo esencial, descubre una complejidad distinta, no basada en la acumulación, sino en la interacción.
Si se escucha con atención, el trío empieza a parecer menos un conjunto de tres instrumentos y más tres perspectivas que giran en torno a una misma idea. No se trata de una reducción, sino de una recalibración.
Y quizá esa sea la silenciosa provocación que subyace en Trio Libre: que la libertad, como sugiere el título, no siempre reside en añadir más, sino en saber qué dejar atrás.
Foto: Músico Samuel Torres' Instagram






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